
En un lugar del
pasado,
perdido fatalmente
en lo vivido o lo soñado,
debe haber un deseado
instante feliz, no olvidado.
Al que volver
quisieras…
y aunque pudieras,
no lo harías.
Aferrado al presente,
caminas indolente,
sin mirar atrás.
Crees que eternamente
se perderá el momento
en que la felicidad
estuvo presente.
Y si lo vislumbraras,
si estuviera a tu alcance,
no volverías a perderte
en ese instante.
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